


La I+D Farmacéutica: Algunas Ideas Clave
- La industria farmacéutica es, junto con la del automóvil, el sector empresarial que más invierte en I+D en España, por delante de otros sectores de alta tecnología, como las telecomunicaciones o la aeronáutica. Según datos de FARMAINDUSTRIA las compañías farmacéuticas invirtieron en 2011, 974 millones de euros en I+D. El grueso del gasto se dedicó a ensayos clínicos (470 millones) e invirtieron más de 137 millones en investigación básica. En el ejercicio 2011 la inversión en I+D de la industria farmacéutica en España ha bajado, por primera vez desde 2007, de los 1000 millones de euros, debido al fuerte impacto que han tenido sobre las compañías las medidas de contención del gasto farmacéutico adoptadas en 2010 y 2011.
- En efecto, la desaceleración del gasto en I+D ha sido evidente en los dos últimos años y ha culminado con la primera caída del gasto en los últimos años. Los fuertes ajustes que está sufriendo el mercado farmacéutico están terminando por afectar el esfuerzo de las compañías en I+D.
- La investigación realizada por la industria farmacéutica representa aproximadamente el 18% de toda la I+D realizada por la industria española. De esta forma, la industria farmacéutica se convierte en un motor clave para aumentar el esfuerzo nacional empresarial en investigación y así disminuir el gap que nos separa de la media europea.
- La industria farmacéutica es el sector que más colabora con Centros Públicos de Investigación, Universidades y Hospitales. Dedica un 43% de su inversión (415,7 millones de euros en 2011) a contratos con el sistema público de investigación, generando no sólo una importante corriente de recursos hacia esos centros, sino también un enriquecedor flujo de conocimientos que beneficia al mismo tiempo al colectivo investigador y a las propias empresas.
- La industria también viene financiando desde 2001 el Fondo de Investigación Biomédica del Instituto de Salud Carlos III, que aporta recursos a redes públicas de investigación biomédica en las que participan más de 11.000 investigadores de 290 centros distribuidos por toda la geografía nacional, en áreas tan importantes como la oncología, neurología, enfermedades infecciosas, cardiovasculares o trasplantes.
- En 2011 la industria farmacéutica cuenta en sus plantillas con 4.490 investigadores a tiempo completo, la mayor parte de ellos con muy alta cualificación profesional. El empleo en I+D de la industria farmacéutica ha sido la primera variable que ha acusado la caída de ingresos de las compañías farmacéuticas, disminuyendo por primera vez en los últimos años.
- Como cualquier sector empresarial innovador, la industria farmacéutica necesita un marco de estabilidad y unas condiciones de mercado adecuadas para el desarrollo de su actividad. En el caso de la industria farmacéutica, hay dos elementos que le proporcionan una especial singularidad: (i) por un lado, la investigación en medicamentos es sumamente larga (entre 10 y 12 años), arriesgada (sólo una de cada 10.000 moléculas investigadas llegan a convertirse en un producto económicamente viable) y costosa (el coste medio de investigación de un nuevo medicamento supera los 800 millones de euros); y (ii), por otro lado, es un sector fuertemente intervenido en el que el regulador estatal (que controla todo el proceso de investigación, producción y comercialización de los medicamentos, incluyendo sus precios) es además el principal cliente (3 de cada 4 medicamentos son financiados por la Seguridad Social).
- Por consiguiente, una industria de ciclo largo y fuertemente regulada necesita imperiosamente un marco regulador estable y predecible que permita una adecuada planificación de las inversiones y un suficiente periodo de recuperación de las mismas. Por ello, la demanda fundamental que plantea la industria a la Administración es el reconocimiento de la innovación a través de la política de precios y la completa armonización de España con la UE en materia de protección de los derechos de propiedad industrial de los medicamentos. El sector no reclama de manera especial ayudas públicas, pues está dispuesto a asumir los riesgos de la inversión, siempre que se reconozca a través del mercado, es decir, de los precios. No obstante, tener unos precios que remuneren la innovación no supone un privilegio ni garantiza el éxito de las empresas, ya que éstas compiten duramente entre sí: al final, y como ocurre en todos los sectores, sólo el mercado (la práctica clínica) determinará qué productos son exitosos.
- La aprobación de las medidas de reducción del gasto farmacéutico consecuencia del Real Decreto 4/2010, de 26 de marzo, de racionalización del gasto farmacéutico con cargo al SNS y del Real Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, por el se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, han provocado un fuerte impacto financiero (puede superar los 2.000 millones de euros en un año) en las cuentas de las compañías farmacéuticas, las cuales están revisando sus planes de negocio y estratégicos en nuestro país, incluidos sus objetivos de empleo e I+D. Además en agosto de 2011 veía la luz el Real Decreto Ley 9/2011, que supuso una modificación sustancial del marco regulador farmacéutico en España, con la introducción de una nueva batería de medidas de reducción del gasto, cuyo impacto anualizado sobre el gasto farmacéutico público superaba los 2.400 millones de euros. Por otro parte, en abril de 2012 se publicaba el Real Decreto Ley 16/2012, que contiene una serie de disposiciones normativas de gran calado en materias como la desfinanciación pública de medicamentos, la implantación de un sistema de aportación del usuario en la prestación farmacéutica, con al modificación del copago para activos y la introducción de un copago del 10% del PVP de los medicamentos para pensionistas de la SS, con determinados topes mensuales de gasto. Este Real Decreto-Ley afectará de una manera estructural al mercado farmacéutico público en nuestro país y sus efectos se sentirán año tras año, tanto en el volumen de mercado, como en su tasa de crecimiento.